domingo, 19 de octubre de 2014

La Gran Manzana de Percy Harvin

El día de antier, viernes, me encontraba escribiendo algo para esta columna sobre los pateadores. Para despejar mi mente y encontrar la inspiración salí a tomarme una cerveza. No tengo idea de cuánto tiempo pasó pero sí sé que cuando llegué vi una noticia que no sólo me sorprendió a mí, sino a toda la comunidad de la NFL (tanto jugadores como comentaristas):

Percy Harvin, corredor de los Halcones Marinos de Seattle, había sido transferido a los Jets de Nueva York.

Cómo cambiaron las cosas en tan sólo seis semanas: De estar en el equipo que ganó el Súper Tazón, y que son favoritos para ganarlo de nuevo, a un equipo que únicamente ha ganado uno de sus seis juegos, y que el trabajo tanto de su entrenador como de su mariscal de campo titular penden de un hilo.

Los Halcones Marinos no son los únicos que han decidido no ser dependientes del trabajo de Percy Harvin: en 2010 los Vikingos de Minesota seleccionaron a Harvin en la segunda ronda del draft*, y dos años después decidieron cesar su contrato a la mitad de la temporada para trasladarlo a Seattle donde tendría una accidentada temporada 2012-2013. Conseguir a Harvin les costó a los Halcones Marinos la primera, tercera y quinta ronda del draft del 2013*.

Para la temporada 2013, Harvin dejaría los emparrillados por más de siete semanas debido a una lesión en el tobillo. Sin embargo, regresó para el Super Tazón contra los Broncos de Denver donde haría un regreso de patada* de 92 yardas al principio de la segunda mitad.

La razón por la cual Seattle ha decidido que Harvin no puede ser parte de su esquema es por la misma que le dieron salida en Minesota: su conducta temperamental, agresiva y prepotente. Es por esto que el experimento de Percy Harvin fue un fracaso.

Las próximas semanas, y hasta el mes de diciembre, Harvin portará el uniforme de un equipo desesperado por ganar, de un equipo desalentado, y de un equipo que semana con semana se ve peor.

La pregunta es, ¿Es Percy Harvin la solución para los Jets? Extrañamente, sí.

Pese a lo poco que ha jugado esta temporada, Harvin ha recorrido más yardas por acarreos que los dos corredores principales de los Jets (Chris Ivory y Chris Johnson). Además de que Harvin puede ser parte de la estrategia para que el mariscal de los Jets, Geno Smith, pueda cubrir sus constantes errores y el hecho de que no es un mariscal de franquicia*. Así mismo, es la respuesta para un entrenador que poco a poco pierde la fe de mantener su empleo, y para mantener alta la ilusión de los fanáticos del segundo equipo de la gran manzana.

Harvin jugará como local en el estadio MetLife; el estadio que lo vio campeón, y el cuál guarda lo único que le queda de su temporada con los Halcones Marinos: sus recuerdos. Lo malo es que Harvin parece tener la responsabilidad de llevarse a un equipo mediocre al hombro; y si tomamos en cuenta la razón por la que lo echaron de Seattle será mejor que armen su quiniela para ver a dónde irá el siguiente año.

GLOSARIO
*Draft: Ver entradas anteriores

*Intercambios: Ocurren cuando se transfieren jugadores. Estos pueden ser lugares de las siete rondas obligatorias en el Draft o bonos monetarios.

*Regreso de Patada: Ocurre para entregar el balón al otro equipo después de iniciar el primer o tercer cuarto, o después de una anotación (sea Touchdown o Gol de Campo). Se hace desde la yarda 35. Usualmente, el jugador más rápido del equipo es quien atrapa el balón y corre entre los defensivos. El equipo empieza los "downs" en la yarda donde su regresador fue detenido.

domingo, 12 de octubre de 2014

La Estrella “no tan” Solitaria

Durante los últimos 8 años, ha sido difícil escuchar las palabras “Súper Bowl” y relacionarlas inmediatamente con los Vaqueros de Dallas. ¿Por qué en los últimos 8 años? Bueno, pues ese tiempo es el que lleva el mariscal Tony Romo portando el jersey con el número 9; ese es el tiempo que el “Equipo de América”* lleva si llegar a los playoffs* de la NFL.

Todo comenzó en 2006, cuando Romo era apenas un novato. El juego era contra el equipo que hoy es quien defiende el título de campeón: los Halcones Marinos de Seattle; faltaban menos de 6 segundos para el final y todo se resolvería con un Gol de Campo*. Romo iba a sostener el balón para la patada… era un juego definitivamente importante y todos los ojos estaban sobre Romo. El novato. La estrella en ascenso.

El balón llegó a las manos de Romo. Y lo soltó. Y perdieron… Fue una imagen desastrosa. Romo, sentado en el lugar dónde había sido detenido, con las piernas extendidas, con la cabeza baja y aferrado a la careta de su caso. Mientras, sus compañeros salían del campo frustrados, con lágrimas en los ojos: la temporada había terminado para ellos y no era culpa de nadie más que de los nervios de Romo. Del que pudo ser y no fue héroe.

La leyenda entonces se escribiría de una manera distinta. La leyenda de Romo sería escrita como el mariscal que se hace pequeño en los juegos grandes, que achica en la mitad de la temporada, que no es líder. Romo ha vivido con ese calvario desde aquel fatídico partido en 2006; expertos analistas, comentaristas escépticos, y hasta sus compañeros de equipo tienden a referirse a Tony Romo como “alguien que no podrá cargar un Lombardi”.

Al menos, hasta esta temporada.

A la quinta semana de la temporada 2014, los Vaqueros son uno de los equipos que han dado una sorpresa legítima. Una sorpresa agradable. Una sorpresa para aplacar a los escépticos. Igual no debemos apresurarnos… es muy pronto para vanagloriarlos, pero debo admitir que este equipo es totalmente distinto al que vi hace un año perder una ventaja de 23 puntos en el Estadio AT&T en contra de los Empacadores de Green Bay.

Veo a un equipo decidido a ganar; no porque tenga qué hacerlo, sino porque puede hacerlo. Porque hoy por hoy es la mejor ofensiva por tierra*, porque Tony Romo ha aprendido a confiar y a que confíen en él… porque es el mejor equipo de Dallas que se ha visto en los últimos 8 años. Ya no vemos a Dez Bryant (receptor abierto, #88) frustrado por no recibir el balón o por perderlo, si no a un Dez dispuesto a aprender, a darlo todo por sus compañeros aunque no sea él la estrella del equipo.

Hoy, enfrentarán a los actuales campeones. A los Halcones Marinos. En Seattle. El equipo contra el que Romo comenzaría a cargar con su cruz de fracasos.

Los Halcones Marinos han perdido únicamente 1 de los últimos 15 partidos que ha disputado en su casa (el estadio más ruidoso de la NFL: el CenturyLink). Y, para ser francos, creo que Dallas puede ganar. Por el simple y sencillo hecho de que estos Vaqueros del 2014 son un equipo fuerte, son un equipo unido, y también son un equipo poderoso. Más aún, ahora que “La Legión del Boom”* no parece tan intimidante después de todo.

La defensa de los Halcones Marinos son la mejor deteniendo el ataque terrestre; y los Vaqueros los mejores en ejecutarlo. Los Halcones Marinos juegan en casa; los Vaqueros parecen volverse un equipo mucho más táctico y agresivo cuando juegan fuera de casa. Los Halcones Marinos tienen que defender un título; los Vaqueros ya están cansados de no avanzar hasta la post-temporada. Los Halcones Marinos cuentan con un mariscal joven; el mariscal de los Vaqueros cuenta con un equipo que, esta vez, no está dispuesto a dejarlo caer… mucho menos a dejarse caer ellos.

Debo decir francamente que estoy impresionado con los Vaqueros de Dallas; lejos de estar impresionado con Romo. Pero debo darle crédito a quién es el líder de los Vaqueros, por el simple y sencillo hecho de que se lo merece: porque se ha mostrado dominante y tranquilo. Porque ha sabido jugar el balón. Porque ha quedado claro quién es el líder del equipo... irónicamente, un líder que no es una estrella.

Los Vaqueros juegan su partido más importante de toda la temporada. La única pregunta que queda en el aire es “¿Cuántos cuartos se necesitan para que Romo transmita miedo a sus compañeros?” Y sinceramente, espero que el señor Romo pueda responderme al final de ese juego “… ninguno. Somos el Equipo de América”.

Ojalá… aunque me queda claro que tendrán que esperar otro año para conquistar el mundo de la NFL.

-GLOSARIO-

-El equipo de América: Así se le empezó a conocer a los Vaqueros en el año de 1978, pues eran el equipo más popular de la NFL. Mucho se le atribuye al término proveniente de la tradicional lucha entre los “vaqueros” y los “indios”, dónde los vaqueros eran quienes mejor representados estaban en la cultura norteamericana.

-Playoffs: Son las finales donde se decide qué equipos van al Súper Bowl. Se juegan por conferencias (Americana y Nacional) con los cuatro mejores equipos de cada división (Norte, Sur, Este y Oeste) y otros dos con mejor record de ganados (Comodines). Más explicaciones detalladas en próximas entradas.

-Gol de Campo: Ocurre cuando un equipo está cerca del Touchdown  pero se les agotan las primeras tres oportunidades para avanzar. Para la cuarta oportunidad, el equipo puede elegir patear el balón entre los dos postes amarillos el final de la zona de Touchdown. Tiene un valor de 3 puntos.

-Ofensiva por tierra: Es un término que se utiliza para referirse a que el equipo “avanza yardas con acarreos” en lugar de avanzarlas con pases directos del mariscal hacia los receptores. Quienes acarrean el balón son el “Running Back” (corredor liviano) o el “Full Back” (corredor de poder, que suele ser algunos kilos más pesado que el “Running Back”


-Legión del Boom: El nombre con el que se le conoce a la “Defensiva Secundaria” de los Halcones Marinos, desde el 2011 a la fecha.  Son especialistas en defender los pases largos, tanto en bloquear a los receptores como en interceptar los pases.

domingo, 5 de octubre de 2014

¿ME REGALA UNAS YARDAS POR FAVOR?


Antes que nada, hay que aclarar un punto importante para poder avanzar al análisis de esta semana: Aunque el Fútbol Americano sea un deporte de “contacto”, también existen penalizaciones para los jugadores. Las penalizaciones, según su gravedad o su falta característica, se ejercen con base a las yardas que el equipo debe avanzar o defender

Explicación: Nuestro equipo tiene el balón, digamos que el equipo que está defendiendo comete una falta y eso nos otorga yardas de ventaja, lo que nos facilita seguir avanzando hasta la zona de anotación (recordemos que por eso se llama “PRIMERO Y DIEZ”, se refiere a que es nuestra primera oportunidad y debemos avanzar 10 yardas; si lo logramos, otra vez tenemos que avanzar 10 yardas, y así sucesivamente). En un caso contrario, digamos que es uno de los integrantes de nuestro equipo quien comete la falta, eso entonces nos hace para atrás y nos dificulta el llegar a la zona de anotación (esto quiere decir que luego de cometer la falta, en lugar de tener que avanzar 10 yardas, tendríamos que avanzar 20, o hasta 25).

Si son fanáticos de los Acereros de Pittsburgh, esta entrada está especialmente dedicada a ese equipo. Si no lo son, considero que también es importante aprender de otros equipos, de algunas reglas, y de por qué es que existe cierto patrón dónde todos los equipos que se enfrentan a los Acereros parecen tan buenos.

No es que los Acereros sean malos… es que son indisciplinados. En tan solo 4 semanas, los Acereros han sido penalizados en un total de 387 yardas, que es equivalente a cerca de 25 castigos por juego, aproximadamente. Esta es la razón de que los Cafés de Cleveland se acercaran tanto en el marcador y es la razón por la que perdieron en contra de los Bucaneros Tampa Bay la semana pasada: por regalar yardas. No hay equipo en la liga que haya perdido TRES juegos por culpa de los castigos marcados en su contra. En la primera semana de esta temporada, Antonio Brown (receptor abierto de los Acereros), le propinó una parada en la yugular al pateador de los Cafés de Cleveland. Creo que todo está dicho.

Cuando juegas en un equipo, debes de tomar en cuenta el esfuerzo de todos. Siendo un defensa debes hacer lo posible para que ese balón no llegue a la zona que defiendes; y si eres quien ataca, debes confiar en las decisiones de tu mariscal y ordenarte de manera que consigas las más yardas posibles para ganar el encuentro. ¿Cómo planean los Acereros lograr esto si no tienen disciplina? Francamente me enoja ver que la franquicia que tiene más trofeos de Súper Tazón en la NFL sea tan irrespetuosa con sus seguidores, porque a fin de cuentas quienes más sufren al momento de las derrotas son ellos.

Este no es el equipo al que todos le temían en la década de los 70’s*. Este definitivamente no es el equipo de la “Cortina de Acero”. Este es un equipo desesperado, confundido, frustrado. NO es el equipo que quieren ver los fans, y francamente NO es un equipo de Súper Tazón. ¿Qué tiene que hacer Pittsburgh para ver a su equipo en la pelea por el Trofeo Lombardi*? Simplemente salir a jugar su juego, y preocuparse por respetar esfuerzos… y por sobre todas las cosas, respetar a sus fanáticos.

La indisciplina es fundamental, creo que los novatos son quienes suelen cometer más constantemente este tipo de agresiones. No siempre vamos a encontrar a un Joe Greene* en cada generación; es por eso que a Troy Polamalu (defensa de los Acereros) se le ve una cara de frustración: porque sabe que su esfuerzo por detener a sus oponentes se verá opacado cuando sus compañeros cometan una infracción que los ponga en riesgo. Es cierto que Polamalu no ha brillado como solía hacerlo, pero aún es un jugador de cuidado.

Este día se juegan los enfrentamientos correspondientes a la semana 5. Es tiempo de ver un verdadero cambio en los Acereros. ¿Deberían preocuparse? Sí. Deben preocuparse porque cometer infracciones no los hace mejores, ni más temibles… menos tomando en cuenta la calidad de los equipos que tienen que enfrentar esta temporada. Aún están a tiempo de darse cuenta de cuáles con sus problemas de confianza y cómo deben solucionarlos.

Y usted, fanático de los Acereros, no pierda la esperanza… preocúpese cuando vayamos en la semana 9 y esto continúe. Porque, créalo o no, las yardas regaladas marcan grandes diferencias en los juegos importantes.







-GLOSARIO-
Acereros de Pittsburg de 1970 – 1980: Conocidos como “La cortina de Acero” por su defensa prácticamente impenetrable. Ganadores de 4 Súper Tazones. Aunque eran muy agresivos y constantemente penalizados, perdían pocos juegos debido a que su ofensiva siempre era la mejor tanto en pases como en acarreos. Eran un equipo completo
Trofeo Lombardi: Es el nombre del trofeo que se entrega al campeón del Súper Tazón. Lleva ese nombre en honor al entrenador de los Empacadores de Green Bay, Vince Lombardi, que ganó los primeros dos Súper Tazones

Joe “Mean” Greene: Capitán de la “Cortina de Acero”. Sumamente agresivo y constantemente penalizado. Durante su época como defensa de los Acereros de Pittsburgh, jugadores de otros equipos declararon que sentían pavor de enfrentarlo o de si quiera ponerse en su camino. Su apodo significa “malvado”.