Nos encontramos en la recta final de la temporada regular de la NFL. De 32 equipos, ahora solo quedan cuatro. Los mejores de cada conferencia definirán este domingo quiénes disputarán el trofeo Vince Lombardi y su nombre grabado en la historia por siempre.
Casualmente, los partidos de este fin de semana serán definidos por “revanchas” de partidos que ocurrieron durante la jornada regular. Empezando por el que da título a la entrada del día de hoy: Empacadores vs. Halcones Marinos; este partido fue el que abrió la temporada regular 2014, y los equipos que llegan ahí llegan casi en igualdad de condiciones que en aquel entonces. En el estadio más ruidoso de la NFL (el CenturyLink Field en Seattle), con un plan de ataque de los visitantes que consiste en señales corporales, con un campeón defendiendo su título ante uno de los mejores mariscales de campo de nuestros días.
Y aunque esas condiciones se repiten el día de hoy, también se denotan varias diferencias: como que los Empacadores que empezaron ese partido sin idea y con miedo a las tackleadas, ahora llegan como el equipo número 1 en puntos anotados por partido; como que gracias a los Vaqueros de Dallas durante el mes de Octubre, ganarle a Seattle como visitante no parece una tarea imposible… y gracias a los Carneros, ganarle a Seattle en cualquier condición parece un objetivo totalmente realizable; como que Aaron Rodgers, mariscal de los Empacadores, llega a este partido con una lesión que los defensivos de Seattle piensan es parte de la estrategia de Green Bay para crear una falsa sensación de seguridad.
Lo únicamente cierto, es que ambos equipos tienen cosas que perder: por un lado, la oportunidad de Seattle para ser la próxima dinastía de la NFL al ganar su segundo Súper Tazón de forma consecutiva; por el otro, la credibilidad sobre el argumento de que el mariscal Aaron Rodgers es el mejor mariscal de fútbol americano. Al final dependerá de quién juegue mejor, y a diferencia del marcador de la semana 1 (36-16), este no será tan abierto.
Por el lado de la Conferencia Americana, durante la semana 11 los Patriotas de Nueva Inglaterra dejaron en claro que son uno de los equipos más complicados al derrotar casi por 21 puntos de diferencia a los Potros de Indianapolis. En ese entonces muchos nos atrevimos a decir que Indianapolis ganaría ese juego, y una vez más Tom Brady se las ingenió para sumar una victoria más a su récord.
En teoría este juego tiene la interesante presión de que Tom Brady no ha ganado un Súper Tazón desde hace una década. Si el debate “Brady-Rodgers-Manning” acerca del mejor mariscal de todos los tiempos se abre una vez, podemos decir que Brady es mejor que los otros dos por la cantidad de trofeos, más no por la cantidad de récords… pero Brady no ha ganado un Súper Tazón desde que la controversia rodeó a los Patriotas por un caso de espionaje. Así que si Brady quiere estar al nivel de Joe Montana, tiene que ganarle a tal vez su prueba más difícil hasta el momento… ¿Por qué? Porque de los cuatro equipos que quedan, Andrew Luck es el único mariscal que no ha ganado un Súper Tazón.
Como a Aaron Rodgers, de nada le sirve a Luck ser adornado con guirnaldas y laureles si al final de la jornada una vez más habrá fracasado en la meta de conseguir un trofeo como su contemporáneo Russell Willson (de los Halcones Marinos). Luck es una de esas jóvenes promesas del segundo deporte más popular de Estados Unidos, muy cercana a sufrir el Síndrome de Dan Marino: muchos records, muchas yardas… ningún trofeo.
Para concluir, quiero hacer una última reflexión en torno a cada uno de los equipos:
-Empacadores de Green Bay: Tal vez la carga más grande que puede enfrentar un equipo es la de ser poseedores de un legado de campeones –tanto así que el nombre del trofeo del Súper Tazón es en honor a uno de sus entrenadores- y poseedores de la mayor cantidad de campeonatos de Fútbol Americano (9 antes del Súper Tazón), sean vistos como el equipo más débil en su partido. Si hay un momento en que los Empacadores jugaron mejor que nunca, si en algún momento las palabras de Vince Lombardi retumbaron en los oídos de los vestidos en casacas verdes, es este… inspiración es lo que necesitan hoy más que nunca.
-Halcones Marinos: Esto es doloroso porque yo apoyo al otro equipo… pero si existe un momento para convertirse en la próxima dinastía de la NFL, es este. Jugar en casa, en uno de los estadios más difíciles, con una defensa mucho mejor que los grupos ya antes vistos como “La Cortina de Acero”, son factores que siembran las posibilidades más idóneas para llevarse el Trofeo Lombardi una vez más a Seattle. Definitivamente son el rival a vencer, y definitivamente son un ejemplo de disciplina, de compromiso y sobre todo, de una formidable hambre de victoria. Sin embargo, si Green Bay gana, pasarán la estafeta como el equipo a vencer.
-Potros de Indianápolis: Es difícil vencer a un equipo que tiene diferentes esquemas de juego. La semana pasada, Indianápolis venció a Denver utilizando el mismo esquema de juego de los halcones Marinos. Enfrentándose a cualquier equipo, son una amenaza por ser tan versátiles defensivamente y por tener un diseño ofensivo tan letal que por partido promedian cerca de las 300 yardas aéreas. Los Potros tienen la ventaja de jugar contra un equipo que ha dejado de verse bien durante las últimas semanas, tanto que los Cuervos casi los dejan fuera de la competencia… pero la desventaja de jugar de visitantes contra un equipo que odia perder en casa. Indianápolis es uno de los peores equipos como visitantes y eso lo demostró al perder por 35 puntos contra los Vaqueros de Dallas (uno de los peores locales). ¿Qué equipo aparecerá mañana? ¿El versátil, o el que se complica en los momentos en los que todos los elementos apuntan a su victoria y terminan fracasando?
-Patriotas de Nueva Inglaterra: Si llegan al Súper Tazón, no lo van a ganar. Digo, aparte de que Green Bay ya les ganó en la semana 13 ¿Ya vieron cómo están jugando los Halcones Marinos? Y si Green Bay sale victorioso… bueno, saquen las cuentas.