Corría el año 1966. Dallas
visitaría a Green Bay en lo que hasta entonces seria conocido como “el día más
frío de la NFL” (cosa que cambiaría en 1986 en Cincinnati). La gente se
despertó a una temperatura de -15°F, que más o menos son -28°C; y todos
marchaban al estadio para ver a los Empacadores de Green Bay jugar en contra de
los Vaqueros de Dallas en la ante sala de lo que después se conocería como el
Súper Tazón que se celebraría por primera vez en aquel año.
Muchos comentaristas
deportivos y comisionados de la NFL discutieron durante dos horas si era
prudente mandar a ambas escuadras al campo de juego para mantener a 30 mil
aficionados al borde de su asiento durante 3 horas. En la reunión se juntaron
los legendarios entrenadores Tom Landry, de Dallas, quien muy molesto con la
consideración vociferaba “… mi equipo no viajó hasta acá para no jugar…”; por
otro lado, el coach Vince Lombardi de Green Bay escuchaba con atención. Al
final de la reunión, Lombardi caminó hasta los vestidores y después de un
silencio de ultratumba miró a sus muchachos sonriendo y les dijo: “… hay
juego.”
Entre pasto congelado, un
balón de cuero duro como piedra, y una sensación térmica de -31°C, Dallas tomó
la ventaja para el final del último cuarto. Para la última serie del juego, los
empacadores se encontraban en su tercera oportunidad y estaban ubicados en la
yarda 2. El entonces mariscal de los Empacadores, Bart Starr, pidió tiempo
fuera… se acercó a Lombardi y le dijo “Coach, yo puedo acarrear el balón hasta
la zona de Gol…”. Lombardi lo tomó por el cuello, lo miró a los ojos y dijo
“Agarra ese balón, mete tu trasero en esa maldita zona de gol y vámonos a
casa”.
Green Bay ganó el partido.
Subsecuentemente, ganó el primer Súper Tazón de la historia.
49 años después nos
encontramos en la ante-sala de los campeonatos de ambas conferencias. Green Bay
contra Dallas otra vez. Avanzar al Súper Tazón no es la meta… es sobrevivir. El
que pierda tendrá que esperar otro año para intentar llegar a levantar el
trofeo VINCE LOMBARDI una vez más. Un partido que no será ni remotamente frío a
comparación de aquel legendario partido al que se le llamó “The Ice Bowl”… sin
embargo, la pasión por el juego y los equipos se mantienen.
Green Bay y Dallas no se han
visto las caras en los playoffs desde el Ice Bowl… claro, con Green Bay jugando
como local. Antes, Green Bay había tenido que visitar Dallas en la década de
los 90’s; irónicamente cuando Dallas ganó 3 súper tazones, eliminó a Green Bay
en los juegos divisionales.
¿Qué hay que ver en este
partido?
Por parte de Dallas, a la
ofensiva sorpresivamente explosiva que ha surgido en este último año gracias a
las sorprendentes recepciones de Dez Bryant y Cole Beasley, los largos acarreos
del mejor corredor de la liga (Demarco Murray), y la lucha de tres personajes
por demostrar que su carrera en los Vaqueros de Dallas no es un rotundo fracaso
y que tienen la madera y la capacidad de dirigir una escuadra digna de valerle
a los Vaqueros su Sexto trofeo de Súper Tazón: el entrenador Jason Garret, el
dueño Jerry Jones y el mariscal de campo Tony Romo. Este último se ha encargado
en las últimas semanas de cerrar las bocas de todos aquellos que han dudado de
su habilidad para ser considerado un mariscal de campo “elite”.
Por parte de Green Bay, a la
defensiva que por primera vez en muchas semanas enfrenta a una línea ofensiva
peligrosa con el ataque terrestre, a la ofensiva que tenga la capacidad para
proteger a Aaron Rodgers que entrará lastimado de la pantorrilla al campo de
juego, y a un entrenador que a pesar de haber ganado el Súper Tazón hace unos
años, lucha por no perder otro juego de post-temporada en su propio campo… de
los últimos 3 fracasos de los Empacadores en los playoffs, 2 han sido en
Lambeau Field. Aaron Rodgers también tiene la tarea de demostrar que sus
números de récords no son sólo números y que tiene los campeonatos suficientes
para demostrar que es el mejor mariscal de todos los tiempos (y no lo digo yo),
aún sobre Montana, Unitas, Brady, Manning, Bradshaw, Marino, Elway, Warner y,
sobre todo, sus antecesores: Bart Starr y Bret Favre.
… Por sobre todo, hay un
legado que defender y una venganza qué retomar. Si Dallas hubiera ganado el Ice
Bowl, ¿Seguiría llevando el nombre de Lombardi? “Trofeo Tom Landry”… la verdad,
no me gusta como suena.
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