domingo, 1 de febrero de 2015

Hombres Inmortales


Llegó el día…

Hoy es el día en que uno de dos equipos se coronará como “Campeón del Mundo” de la liga de Fútbol Americano Profesional. Hoy, veremos a dos equipos dejar el alma en el partido que define qué equipo pasará a la historia y quedará grabado en los libros el nombre del vencedor, del campeón, de quien será el objetivo de todos los equipos la próxima jornada… ¿Qué más dulce miel en un deporte que aquella de doblegar a quien sostiene el título de campeón?


Dos equipos que han recorrido un semestre de aprendizajes, de cuestionamientos, de dudas, de derrotas, de especulaciones, de primeras veces, de adecuación, de cambios drásticos sobre la marcha del equipo, de miedos, de llantos, de regaños, de fríos, de nervios… todo ha valido la pena con tal de llegar hasta aquí. El escenario final.

Hace 49 años se levantó por primera vez un trofeo que simbolizaba la unión de dos ligas totalmente distintas: la NFL y la AFL. Hace 48 años se levantó una vez más de las manos de aquél entrenador de quién sería bautizado después el trofeo de plata. Hace 47 años, se consolidó la unión de ambas ligas gracias a un equipo que contaba con un verdadero líder que portaba el Número 12. Así hay otras 46 historias más, y el día de hoy se escribirá una nueva por parte de uno de los dos equipos que contienden en el Estadio de la Universidad de Phoenix, en el caluroso desierto de Arizona: Patriotas y Halcones Marinos. La dinastía de la década pasada contra una dinastía en edificación. La mejor defensa contra el mejor mariscal de los últimos años.


Nueva Inglaterra llega en medio de una extraña polémica que gira alrededor de unos “balones desinflados”. Gracias a los antecedentes de este equipo con un caso de espionaje, muchos han considerado que la única forma en que la escuadra liderada por Tom Brady sólo puede ganar con trucos sucios. No doy la razón en nada, pero desde que fueron descubiertos con lo del espionaje, los Patriotas no han ganado un Súper Tazón. De todos modos, los balones desinflados no fueron causa del terrible juego que dieron los Potros de Indianápolis… sino que simplemente se toparon con uno de los mejores equipos en toda la liga. Y para los Patriotas sólo queda una misión: ganar. ¿Por qué? Porque la credibilidad del equipo está en juego; más precisamente, la confianza en la dupla Bellichick-Brady… el legado de esta dupla se decide completamente en este juego.


Seattle, por otro lado, llega en medio de grandes sustos. Desde haber perdido contra el peor equipo de su división (Los Rams), hasta ser vencidos en casa por Tony Romo y los Vaqueros de Dallas en un escenario dónde parecían invencibles: su casa. Incluso en el partido de la semana ante-pasada, dónde vencieron a Green Bay, se vieron como simples seres humanos. Jugaron bien, pero no como para ganar como se predecía… la cosa fue que Green Bay simplemente no quiso ganar. No porque no lo buscaran, sino porque reflejaron el equipo que era de visitante durante toda la campaña. Seattle experimentó la duda al perder a Percy Harvin a mitad de la campaña, evento que llevaría al equipo a perder dos partidos seguidos y casi perder la ventaja de jugar como local en los Playoffs.


Los Halcones Marinos tienen todo por ganar, una dinastía qué forjar y un título que defender. Los Patriotas tienen una reputación que retomar, un legado qué fortificar, y varias decisiones qué tomar independientemente del resultado del juego… en torno a Brady, a Bellichick, al Gerente General, entre otras cosas.


¿Quién ganará? Quién lo desee más. Hay que puntualizar que los Halcones Marinos tienen a su defensa muy limitada por las heridas, pero aun así se proyecta como el equipo más agresivo y el más difícil de contener. Aún sin Richard Sherman o Kam Chancellor en la defensa, Earl Thomas es un oponente brutal para quien sea que tome el balón, y tanto el mariscal Russell Willson y el corredor Marshawn Lynch tienen grandes posibilidades de comerse atacando por tierra a Nueva Inglaterra.


Por otro lado, el ataque de los Patriotas es impecable, y con una defensiva secundaria mucho mejor posicionada en cuestión de confianza de la que transmite el mariscal de Seattle a sus receptores; así que gran parte de los puntos podrían venir en gran parte de la defensa.


Sólo una observación: si usted piensa ver el partido por ver a Katy Perry, lamento decirle que la señorita, aunque talentosa, no tendrá una participación de más de 7 minutos y experimentará serios problemas de sonido y escenografía. ¿Por qué? Porque el Súper Tazón no se trata del medio tiempo (es un gran atractivo, sí, pero no es el fuerte del evento), se trata de defender las legendarias palabras de Vince Lombardi:


“Ganar no lo es todo… es lo único. Los ganadores pasan a la historia, se vuelven inmortales, se vuelven hombres… así que díganme caballeros, ¿Cuánto lo quieren?”    

domingo, 18 de enero de 2015

Cerrando los ciclos


Nos encontramos en la recta final de la temporada regular de la NFL. De 32 equipos, ahora solo quedan cuatro. Los mejores de cada conferencia definirán este domingo quiénes disputarán el trofeo Vince Lombardi y su nombre grabado en la historia por siempre.


Casualmente, los partidos de este fin de semana serán definidos por “revanchas” de partidos que ocurrieron durante la jornada regular. Empezando por el que da título a la entrada del día de hoy: Empacadores vs. Halcones Marinos; este partido fue el que abrió la temporada regular 2014, y los equipos que llegan ahí llegan casi en igualdad de condiciones que en aquel entonces. En el estadio más ruidoso de la NFL (el CenturyLink Field en Seattle), con un plan de ataque de los visitantes que consiste en señales corporales, con un campeón defendiendo su título ante uno de los mejores mariscales de campo de nuestros días.


Y aunque esas condiciones se repiten el día de hoy, también se denotan varias diferencias: como que los Empacadores que empezaron ese partido sin idea y con miedo a las tackleadas, ahora llegan como el equipo número 1 en puntos anotados por partido; como que gracias a los Vaqueros de Dallas durante el mes de Octubre, ganarle a Seattle como visitante no parece una tarea imposible… y gracias a los Carneros, ganarle a Seattle en cualquier condición parece un objetivo totalmente realizable; como que Aaron Rodgers, mariscal de los Empacadores, llega a este partido con una lesión que los defensivos de Seattle piensan es parte de la estrategia de Green Bay para crear una falsa sensación de seguridad.


Lo únicamente cierto, es que ambos equipos tienen cosas que perder: por un lado, la oportunidad de Seattle para ser la próxima dinastía de la NFL al ganar su segundo Súper Tazón de forma consecutiva; por el otro, la credibilidad sobre el argumento de que el mariscal Aaron Rodgers es el mejor mariscal de fútbol americano. Al final dependerá de quién juegue mejor, y a diferencia del marcador de la semana 1 (36-16), este no será tan abierto.


Por el lado de la Conferencia Americana, durante la semana 11 los Patriotas de Nueva Inglaterra dejaron en claro que son uno de los equipos más complicados al derrotar casi por 21 puntos de diferencia a los Potros de Indianapolis. En ese entonces muchos nos atrevimos a decir que Indianapolis ganaría ese juego, y una vez más Tom Brady se las ingenió para sumar una victoria más a su récord.


En teoría este juego tiene la interesante presión de que Tom Brady no ha ganado un Súper Tazón desde hace una década. Si el debate “Brady-Rodgers-Manning” acerca del mejor mariscal de todos los tiempos se abre una vez, podemos decir que Brady es mejor que los  otros dos por la cantidad de trofeos, más no por la cantidad de récords… pero Brady no ha ganado un Súper Tazón desde que la controversia rodeó a los Patriotas por un caso de espionaje. Así que si Brady quiere estar al nivel de Joe Montana, tiene que ganarle a tal vez su prueba más difícil hasta el momento… ¿Por qué? Porque de los cuatro equipos que quedan, Andrew Luck es el único mariscal que no ha ganado un Súper Tazón.


Como a Aaron Rodgers, de nada le sirve a Luck ser adornado con guirnaldas y laureles si al final de la jornada una vez más habrá fracasado en la meta de conseguir un trofeo como su contemporáneo Russell Willson (de los Halcones Marinos). Luck es una de esas jóvenes promesas del segundo deporte más popular de Estados Unidos, muy cercana a sufrir el Síndrome de Dan Marino: muchos records, muchas yardas… ningún trofeo.


Para concluir, quiero hacer una última reflexión en torno a cada uno de los equipos:


-Empacadores de Green Bay: Tal vez la carga más grande que puede enfrentar un equipo es la de ser poseedores de un legado de campeones –tanto así que el nombre del trofeo del Súper Tazón es en honor a uno de sus entrenadores- y poseedores de la mayor cantidad de campeonatos de Fútbol Americano (9 antes del Súper Tazón), sean vistos como el equipo más débil en su partido. Si hay un momento en que los Empacadores jugaron mejor que nunca, si en algún momento las palabras de Vince Lombardi retumbaron en los oídos de los vestidos en casacas verdes, es este… inspiración es lo que necesitan hoy más que nunca.


-Halcones Marinos: Esto es doloroso porque yo apoyo al otro equipo… pero si existe un momento para convertirse en la próxima dinastía de la NFL, es este. Jugar en casa, en uno de los estadios más difíciles, con una defensa mucho mejor que los grupos ya antes vistos como “La Cortina de Acero”, son factores que siembran las posibilidades más idóneas para llevarse el Trofeo Lombardi una vez más a Seattle. Definitivamente son el rival a vencer, y definitivamente son un ejemplo de disciplina, de compromiso y sobre todo, de una formidable hambre de victoria. Sin embargo, si Green Bay gana, pasarán la estafeta como el equipo a vencer.


-Potros de Indianápolis: Es difícil vencer a un equipo que tiene diferentes esquemas de juego. La semana pasada, Indianápolis venció a Denver utilizando el mismo esquema de juego de los halcones Marinos. Enfrentándose a cualquier equipo, son una amenaza por ser tan versátiles defensivamente y por tener un diseño ofensivo tan letal que por partido promedian cerca de las 300 yardas aéreas. Los Potros tienen la ventaja de jugar contra un equipo que ha dejado de verse bien durante las últimas semanas, tanto que los Cuervos casi los dejan fuera de la competencia… pero la desventaja de jugar de visitantes contra un equipo que odia perder en casa. Indianápolis es uno de los peores equipos como visitantes y eso lo demostró al perder por 35 puntos contra los Vaqueros de Dallas (uno de los peores locales). ¿Qué equipo aparecerá mañana? ¿El versátil, o el que se complica en los momentos en los que todos los elementos apuntan a su victoria y terminan fracasando?


-Patriotas de Nueva Inglaterra: Si llegan al Súper Tazón, no lo van a ganar. Digo, aparte de que Green Bay ya les ganó en la semana 13 ¿Ya vieron cómo están jugando los Halcones Marinos? Y si Green Bay sale victorioso… bueno, saquen las cuentas.

domingo, 11 de enero de 2015

Ice Bowl ll

Corría el año 1966. Dallas visitaría a Green Bay en lo que hasta entonces seria conocido como “el día más frío de la NFL” (cosa que cambiaría en 1986 en Cincinnati). La gente se despertó a una temperatura de -15°F, que más o menos son -28°C; y todos marchaban al estadio para ver a los Empacadores de Green Bay jugar en contra de los Vaqueros de Dallas en la ante sala de lo que después se conocería como el Súper Tazón que se celebraría por primera vez en aquel año.


Muchos comentaristas deportivos y comisionados de la NFL discutieron durante dos horas si era prudente mandar a ambas escuadras al campo de juego para mantener a 30 mil aficionados al borde de su asiento durante 3 horas. En la reunión se juntaron los legendarios entrenadores Tom Landry, de Dallas, quien muy molesto con la consideración vociferaba “… mi equipo no viajó hasta acá para no jugar…”; por otro lado, el coach Vince Lombardi de Green Bay escuchaba con atención. Al final de la reunión, Lombardi caminó hasta los vestidores y después de un silencio de ultratumba miró a sus muchachos sonriendo y les dijo: “… hay juego.”


Entre pasto congelado, un balón de cuero duro como piedra, y una sensación térmica de -31°C, Dallas tomó la ventaja para el final del último cuarto. Para la última serie del juego, los empacadores se encontraban en su tercera oportunidad y estaban ubicados en la yarda 2. El entonces mariscal de los Empacadores, Bart Starr, pidió tiempo fuera… se acercó a Lombardi y le dijo “Coach, yo puedo acarrear el balón hasta la zona de Gol…”. Lombardi lo tomó por el cuello, lo miró a los ojos y dijo “Agarra ese balón, mete tu trasero en esa maldita zona de gol y vámonos a casa”.


Green Bay ganó el partido. Subsecuentemente, ganó el primer Súper Tazón de la historia.


49 años después nos encontramos en la ante-sala de los campeonatos de ambas conferencias. Green Bay contra Dallas otra vez. Avanzar al Súper Tazón no es la meta… es sobrevivir. El que pierda tendrá que esperar otro año para intentar llegar a levantar el trofeo VINCE LOMBARDI una vez más. Un partido que no será ni remotamente frío a comparación de aquel legendario partido al que se le llamó “The Ice Bowl”… sin embargo, la pasión por el juego y los equipos se mantienen.


Green Bay y Dallas no se han visto las caras en los playoffs desde el Ice Bowl… claro, con Green Bay jugando como local. Antes, Green Bay había tenido que visitar Dallas en la década de los 90’s; irónicamente cuando Dallas ganó 3 súper tazones, eliminó a Green Bay en los juegos divisionales.


¿Qué hay que ver en este partido?


Por parte de Dallas, a la ofensiva sorpresivamente explosiva que ha surgido en este último año gracias a las sorprendentes recepciones de Dez Bryant y Cole Beasley, los largos acarreos del mejor corredor de la liga (Demarco Murray), y la lucha de tres personajes por demostrar que su carrera en los Vaqueros de Dallas no es un rotundo fracaso y que tienen la madera y la capacidad de dirigir una escuadra digna de valerle a los Vaqueros su Sexto trofeo de Súper Tazón: el entrenador Jason Garret, el dueño Jerry Jones y el mariscal de campo Tony Romo. Este último se ha encargado en las últimas semanas de cerrar las bocas de todos aquellos que han dudado de su habilidad para ser considerado un mariscal de campo “elite”.


Por parte de Green Bay, a la defensiva que por primera vez en muchas semanas enfrenta a una línea ofensiva peligrosa con el ataque terrestre, a la ofensiva que tenga la capacidad para proteger a Aaron Rodgers que entrará lastimado de la pantorrilla al campo de juego, y a un entrenador que a pesar de haber ganado el Súper Tazón hace unos años, lucha por no perder otro juego de post-temporada en su propio campo… de los últimos 3 fracasos de los Empacadores en los playoffs, 2 han sido en Lambeau Field. Aaron Rodgers también tiene la tarea de demostrar que sus números de récords no son sólo números y que tiene los campeonatos suficientes para demostrar que es el mejor mariscal de todos los tiempos (y no lo digo yo), aún sobre Montana, Unitas, Brady, Manning, Bradshaw, Marino, Elway, Warner y, sobre todo, sus antecesores: Bart Starr y Bret Favre.


… Por sobre todo, hay un legado que defender y una venganza qué retomar. Si Dallas hubiera ganado el Ice Bowl, ¿Seguiría llevando el nombre de Lombardi? “Trofeo Tom Landry”… la verdad, no me gusta como suena.    

domingo, 4 de enero de 2015

Comodines


-Arizona vs Carolina

El día de ayer me encontraba viendo el partido de la ronda de comodín de la NFL entre los Cardenales de Arizona y las Panteras de Carolina. El partido tenía un gran significado para Arizona, pues durante casi toda la temporada regular se mantuvo con el mejor record de la conferencia nacional, hasta que una serie de lesiones redujeron considerablemente sus posibilidades de llegar muy lejos en la post-temporada. Generaba muchos comentarios este equipo porque el Súper Tazón está por celebrarse precisamente en Arizona; gracias a la buena racha que mantenían, se pensaba que finalmente un equipo jugaría el gran campeonato en su casa.


Ayer, Arizona jugó con casi la mitad de la plantilla con lesiones. El, tal vez, más costoso de los casos en cuestión de lesiones se dio en la posición del mariscal: el titular Carson Palmer únicamente apareció en 6 juegos, lo que le daría la oportunidad a su suplente, Drew Stanton de tomar los controles y continuar con las esperanzas de victoria a los Cardenales. Stanton eventualmente también saldría tocado en un partido, lo cual le otorgó una oportunidad al segundo suplente Ryan Lindley de ser el héroe que llevaría a un equipo a jugar el gran juego en casa, con los gritos de su gente en el estadio que mejor conocen… sin embargo Lindley únicamente ganó un juego de los 4 en los que apareció, y su desempeño ofensivo fue lamentable, tanto en la temporada regular como en el partido que perdió contra las Panteras de Carolina (el único calificado con racha perdedora).


Los Cardenales de Arizona lograron menos de 150 yardas totales: el peor desempeño de un equipo en post-temporada. Lo más interesante de todo es que el entrenador Bruce Arians declaró que la letanía de lesiones “…no tuvo nada que ver con nuestro desempeño en el campo de juego. Perdimos porque no fuimos el mejor equipo. Me equivoqué, lo acepto…”. Esto habla de un gran hombre, de un legítimo candidato a coach del año. Una reflexión interesante que nos hace pensar que cuando fracasamos, no hay excusa ni razón más objetiva que admitir ante todos los factores que fue la culpa de uno mismo. Es por eso, por las malas decisiones y el mal desempeño COLECTIVO que Carolina se convierte en el segundo equipo con racha perdedora en ganar un juego de post-temporada (el primero fue Seattle en 2010).


-Baltimore vs Pittsburgh


Pittsburgh JAMÁS había perdido contra Baltimore en post-temporada jugando en su propio estadio. Hoy la historia es diferente.

Baltimore llegó a la post-temporada dependiendo de que varios equipos perdieran en la última semana de la temporada regular. Pittsburgh en cambio, aunque calificó con un buen record, siempre tuve dudas de su desempeño. Estamos hablando de mismo Pittsburgh que una semana ganaba contundentemente, a la siguiente perdía con el peor equipo de la liga, y a la siguiente ganaban remontando, y a la siguiente batallaban por mantener el resultado, etc…

Muchos seguramente dirán que el resultado se debe en gran parte a que el sistema de juego de Pittsburgh tuvo que cambiar porque el corredor titular Le’Veon Bell no jugó en este partido. Es cierto, que te falte un jugador cambia drásticamente tu etilo de juego, pero el entrenador Bruce Arians ya lo dijo arriba… no hay excusas. Aunque si queremos buscar un posible culpable, yo puedo nombrar 2: la línea ofensiva y su pobre desempeño provocaron mucha presión sobre Ben Roethlisberger; y otra es la cantidad de castigos. Fin.


-Cincinnati vs Indianápolis


Hoy veremos qué equipo es el “menos peor” de los calificados en la AFC. Cincinnati calificó gracias a ese valioso empate contra Carolina (que también los calificó a ellos) a pesar de ser un equipo muy inconsistente también. El mariscal Andy Dalton colecciona siempre más intercepciones que touchdowns y uno nunca sabe cómo va a jugar: tan puede ganarle a rivales brutales como los Acereros, como puede ser interceptado 3 veces y tener pocas yardas aéreas.


Indianápolis es una escuadra mucho más potente en cuestión de ofensiva, pero tiene exactamente el mismo problema; como aquellos juegos en los que demostró su peor fútbol: perdieron 42-7 en contra de los Vaqueros, y aunque le ganaron a los Browns de Cleveland todo el partido estuvieron abajo y no se veía ni por donde podían remontar… ambos juegos fueron en el mes pasado. Así que si me preguntan no hay mucho de dónde pensarle: va a ganar quien menos errores cometa y creo que Indianápolis va a cometer menos.


-Detroit vs Dallas

Aquí simplemente no quiero comentar.

2do mejor ataque por acarreo, contra la 2da mejor defensa contra el acarreo.

No hay más que decir. Este no se los quiero platicar.