Llegó el día…
Hoy es el día en que uno de dos equipos se coronará como “Campeón del Mundo” de la liga de Fútbol Americano Profesional. Hoy, veremos a dos equipos dejar el alma en el partido que define qué equipo pasará a la historia y quedará grabado en los libros el nombre del vencedor, del campeón, de quien será el objetivo de todos los equipos la próxima jornada… ¿Qué más dulce miel en un deporte que aquella de doblegar a quien sostiene el título de campeón?
Dos equipos que han recorrido un semestre de aprendizajes, de cuestionamientos, de dudas, de derrotas, de especulaciones, de primeras veces, de adecuación, de cambios drásticos sobre la marcha del equipo, de miedos, de llantos, de regaños, de fríos, de nervios… todo ha valido la pena con tal de llegar hasta aquí. El escenario final.
Hace 49 años se levantó por primera vez un trofeo que simbolizaba la unión de dos ligas totalmente distintas: la NFL y la AFL. Hace 48 años se levantó una vez más de las manos de aquél entrenador de quién sería bautizado después el trofeo de plata. Hace 47 años, se consolidó la unión de ambas ligas gracias a un equipo que contaba con un verdadero líder que portaba el Número 12. Así hay otras 46 historias más, y el día de hoy se escribirá una nueva por parte de uno de los dos equipos que contienden en el Estadio de la Universidad de Phoenix, en el caluroso desierto de Arizona: Patriotas y Halcones Marinos. La dinastía de la década pasada contra una dinastía en edificación. La mejor defensa contra el mejor mariscal de los últimos años.
Nueva Inglaterra llega en medio de una extraña polémica que gira alrededor de unos “balones desinflados”. Gracias a los antecedentes de este equipo con un caso de espionaje, muchos han considerado que la única forma en que la escuadra liderada por Tom Brady sólo puede ganar con trucos sucios. No doy la razón en nada, pero desde que fueron descubiertos con lo del espionaje, los Patriotas no han ganado un Súper Tazón. De todos modos, los balones desinflados no fueron causa del terrible juego que dieron los Potros de Indianápolis… sino que simplemente se toparon con uno de los mejores equipos en toda la liga. Y para los Patriotas sólo queda una misión: ganar. ¿Por qué? Porque la credibilidad del equipo está en juego; más precisamente, la confianza en la dupla Bellichick-Brady… el legado de esta dupla se decide completamente en este juego.
Seattle, por otro lado, llega en medio de grandes sustos. Desde haber perdido contra el peor equipo de su división (Los Rams), hasta ser vencidos en casa por Tony Romo y los Vaqueros de Dallas en un escenario dónde parecían invencibles: su casa. Incluso en el partido de la semana ante-pasada, dónde vencieron a Green Bay, se vieron como simples seres humanos. Jugaron bien, pero no como para ganar como se predecía… la cosa fue que Green Bay simplemente no quiso ganar. No porque no lo buscaran, sino porque reflejaron el equipo que era de visitante durante toda la campaña. Seattle experimentó la duda al perder a Percy Harvin a mitad de la campaña, evento que llevaría al equipo a perder dos partidos seguidos y casi perder la ventaja de jugar como local en los Playoffs.
Los Halcones Marinos tienen todo por ganar, una dinastía qué forjar y un título que defender. Los Patriotas tienen una reputación que retomar, un legado qué fortificar, y varias decisiones qué tomar independientemente del resultado del juego… en torno a Brady, a Bellichick, al Gerente General, entre otras cosas.
¿Quién ganará? Quién lo desee más. Hay que puntualizar que los Halcones Marinos tienen a su defensa muy limitada por las heridas, pero aun así se proyecta como el equipo más agresivo y el más difícil de contener. Aún sin Richard Sherman o Kam Chancellor en la defensa, Earl Thomas es un oponente brutal para quien sea que tome el balón, y tanto el mariscal Russell Willson y el corredor Marshawn Lynch tienen grandes posibilidades de comerse atacando por tierra a Nueva Inglaterra.
Por otro lado, el ataque de los Patriotas es impecable, y con una defensiva secundaria mucho mejor posicionada en cuestión de confianza de la que transmite el mariscal de Seattle a sus receptores; así que gran parte de los puntos podrían venir en gran parte de la defensa.
Sólo una observación: si usted piensa ver el partido por ver a Katy Perry, lamento decirle que la señorita, aunque talentosa, no tendrá una participación de más de 7 minutos y experimentará serios problemas de sonido y escenografía. ¿Por qué? Porque el Súper Tazón no se trata del medio tiempo (es un gran atractivo, sí, pero no es el fuerte del evento), se trata de defender las legendarias palabras de Vince Lombardi:
“Ganar no lo es todo… es lo único. Los ganadores pasan a la historia, se vuelven inmortales, se vuelven hombres… así que díganme caballeros, ¿Cuánto lo quieren?”