Durante
los últimos 8 años, ha sido difícil escuchar las palabras “Súper Bowl” y
relacionarlas inmediatamente con los Vaqueros de Dallas.
¿Por qué en los últimos 8 años? Bueno, pues ese tiempo es el que lleva el
mariscal Tony Romo portando el jersey con el número 9; ese es el tiempo que el “Equipo de América”* lleva si llegar a los
playoffs* de la NFL.
Todo comenzó en 2006, cuando Romo era apenas un novato. El juego era contra el equipo que hoy es quien defiende el título de campeón: los Halcones Marinos de Seattle; faltaban menos de 6 segundos para el final y todo se resolvería con un Gol de Campo*. Romo iba a sostener el balón para la patada… era un juego definitivamente importante y todos los ojos estaban sobre Romo. El novato. La estrella en ascenso.
El balón llegó a las manos de Romo. Y lo soltó. Y perdieron… Fue una imagen desastrosa. Romo, sentado en el lugar dónde había sido detenido, con las piernas extendidas, con la cabeza baja y aferrado a la careta de su caso. Mientras, sus compañeros salían del campo frustrados, con lágrimas en los ojos: la temporada había terminado para ellos y no era culpa de nadie más que de los nervios de Romo. Del que pudo ser y no fue héroe.
La leyenda entonces se escribiría de una manera distinta. La leyenda de Romo sería escrita como el mariscal que se hace pequeño en los juegos grandes, que achica en la mitad de la temporada, que no es líder. Romo ha vivido con ese calvario desde aquel fatídico partido en 2006; expertos analistas, comentaristas escépticos, y hasta sus compañeros de equipo tienden a referirse a Tony Romo como “alguien que no podrá cargar un Lombardi”.
Al menos, hasta esta temporada.
A la quinta semana de la temporada 2014, los Vaqueros son uno de los equipos que han dado una sorpresa legítima. Una sorpresa agradable. Una sorpresa para aplacar a los escépticos. Igual no debemos apresurarnos… es muy pronto para vanagloriarlos, pero debo admitir que este equipo es totalmente distinto al que vi hace un año perder una ventaja de 23 puntos en el Estadio AT&T en contra de los Empacadores de Green Bay.
Veo a
un equipo decidido a ganar; no porque tenga qué
hacerlo, sino porque puede hacerlo. Porque hoy por hoy es la mejor ofensiva por
tierra*, porque Tony Romo ha aprendido a confiar y a que confíen en él… porque es el mejor equipo de Dallas que se
ha visto en los últimos 8 años. Ya no vemos a Dez Bryant (receptor abierto,
#88) frustrado por no recibir el balón o por perderlo, si no a un Dez dispuesto a aprender, a darlo todo
por sus compañeros aunque no sea él la estrella del equipo.
Hoy, enfrentarán a los actuales campeones. A
los Halcones Marinos. En Seattle. El
equipo contra el que Romo comenzaría a cargar con su cruz de fracasos.
Los Halcones Marinos han perdido únicamente 1
de los últimos 15 partidos que ha disputado en su casa (el estadio más ruidoso
de la NFL: el CenturyLink). Y, para ser francos, creo que Dallas puede ganar. Por el simple y sencillo hecho de que
estos Vaqueros del 2014 son un equipo fuerte, son un equipo unido, y también
son un equipo poderoso. Más aún, ahora
que “La Legión del Boom”* no parece tan intimidante después de todo.
La defensa de los Halcones Marinos son la
mejor deteniendo el ataque terrestre; y los Vaqueros los mejores en ejecutarlo.
Los Halcones Marinos juegan en casa; los Vaqueros parecen volverse un equipo
mucho más táctico y agresivo cuando juegan fuera de casa. Los Halcones Marinos
tienen que defender un título; los Vaqueros ya están cansados de no avanzar
hasta la post-temporada. Los Halcones
Marinos cuentan con un mariscal joven; el mariscal de los Vaqueros cuenta con
un equipo que, esta vez, no está dispuesto a dejarlo caer… mucho menos a
dejarse caer ellos.
Debo decir francamente que estoy impresionado con los Vaqueros de
Dallas; lejos de estar impresionado con Romo. Pero debo darle crédito a quién
es el líder de los Vaqueros, por el simple y sencillo hecho de que se lo
merece: porque se ha mostrado dominante y tranquilo. Porque ha sabido jugar el
balón. Porque ha quedado claro quién es
el líder del equipo... irónicamente, un líder que no es una estrella.
Los
Vaqueros juegan su partido más importante de toda la temporada. La única
pregunta que queda en el aire es “¿Cuántos cuartos se necesitan para que Romo
transmita miedo a sus compañeros?” Y sinceramente, espero que el señor Romo
pueda responderme al final de ese juego “… ninguno. Somos el Equipo de
América”.
Ojalá… aunque me queda claro que tendrán que
esperar otro año para conquistar el mundo de la NFL.
-GLOSARIO-
-El
equipo de América: Así se le empezó a conocer a los
Vaqueros en el año de 1978, pues eran el equipo más popular de la NFL. Mucho se
le atribuye al término proveniente de la tradicional lucha entre los “vaqueros”
y los “indios”, dónde los vaqueros eran quienes mejor representados estaban en
la cultura norteamericana.
-Playoffs: Son las finales donde se decide qué equipos
van al Súper Bowl. Se juegan por conferencias (Americana y Nacional) con los
cuatro mejores equipos de cada división (Norte, Sur, Este y Oeste) y otros dos
con mejor record de ganados (Comodines). Más explicaciones detalladas en
próximas entradas.
-Gol de
Campo: Ocurre
cuando un equipo está cerca del Touchdown pero se les agotan las primeras tres
oportunidades para avanzar. Para la cuarta oportunidad, el equipo puede elegir patear el balón entre los dos postes amarillos el final de la
zona de Touchdown. Tiene un valor de 3 puntos.
-Ofensiva
por tierra: Es un término que se utiliza para referirse a que el equipo “avanza
yardas con acarreos” en lugar de avanzarlas con pases directos del mariscal
hacia los receptores. Quienes acarrean el balón son el “Running Back” (corredor
liviano) o el “Full Back” (corredor de poder, que suele ser algunos kilos más
pesado que el “Running Back”
-Legión
del Boom: El nombre con el que se le conoce a la “Defensiva Secundaria” de los Halcones
Marinos, desde el 2011 a la fecha. Son especialistas en defender los pases
largos, tanto en bloquear a los receptores como en interceptar los pases.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario