domingo, 23 de noviembre de 2014

Almohada de nieve y malos climas

Si han estado al pendiente, esta no debería de ser noticia para ustedes. Independientemente de si les gusta el fútbol americano, espero que hayan escuchado de boca de sus presentadores de noticias favoritos, que la zona de Nueva York tuvo una serie de intensas nevadas que provocaron una superficie de nieve de más d 50 centímetros. La zona más afectada fue dónde se encuentra el estadio Ralph Wilson, casa de los Bills de Búfalo. 50 centímetros de nieve  son condiciones que hacen difíciles las probabilidades de que se efectúen los partidos de fútbol americano correspondiente a la jornada 2014.

El partido de Búfalo contra los Jets de Nueva York fue reprogramado para las 6 de la tarde en la ciudad de Detroit. ¿La razón? Que las condiciones para realizar cualquier actividad sepultados de nieve provocó que los entrenamientos de los Bills fueran anulados toda esta semana. No entrenar es increíblemente difícil para cualquier equipo de cualquier deporte: los esquemas de juego no son perfeccionados, se rompen los ritmos de actividad física y se postergan los avances médicos que se puedan tener en cuestión de las lesiones y el rendimiento personal.

Es una medida extrema esta que han tomado los comisionados de la NFL para que el partido pueda efectuarse con normalidad dentro de la semana en curso. Cabe destacar que TODO PARTIDO DE LA JORNADA DEBE SER JUGADO SIN IMPORTAR LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS; la única condición climatológica que ocasiona que los juegos se pospongan unas horas es a causa de tormenta eléctrica. Y como dije, sólo dura durante unas horas la suspensión.

Es de admirarse, y de cuestionarse, la resistencia física que tienen los jugadores profesionales de la NFL. Sin importar cuánta nieve haya o cuanto viento sople, siempre están uniformados y listos para salir a enfrentar al enemigo No. 1 de cualquier ser humano: la naturaleza. Digo de cuestionarse porque a veces resulta contraproducente el jugar en estas condiciones, pues recordemos que el cuerpo es un organismo sensible que tiende a debilitarse si la lluvia y el viento pegan al mismo tiempo en la delgada capa de piel que recubre nuestro ser.

Pocas ocasiones han sido consideradas como “extremas” para que un juego se posponga. Hace 4 años, el estadio de Minnesota, el Metrodome (que fue demolido este año), tuvo un colapso en el techo a causa de la intensa nieve que provocó que los Vikingos reubicaran varios juegos; el Estadio Gillette, casa de los Patriotas es el estadio ubicado en la región más alta de Estados Unidos y en ciertas ocasiones en el pasado ha movido de fecha el juego a efectuarse. A diferencia del frío, el calor jamás ha sido factor para un cambio de fecha: Arizona y Miami han jugado a veces con temperaturas de hasta 39° centígrados en sus estadios.

El clima ha sido factor para que cada vez más equipos consideren el convertir en un domo cerrado sus “casas”. No solo para que los equipos jueguen en las condiciones más óptimas, si no para que los aficionados no dejen de asistir a los juegos. Sin embargo, los fanáticos nunca han dejado de apoyar a sus equipos sin importar las condiciones climáticas: en 1981 se jugó el juego más frío de la historia de la NFL en Cincinnati… a -59° centígrados. El estadio se llenó. Hubo incluso gente sin playera ese día en el estadio. Realmente cuando la pasión infla el pecho de un aficionado antes de apoyar a su equipo, no puede ser detenida por nada ni nadie.

¿Por qué la entrada es exclusivamente sobre el clima en esta ocasión? Porque mientras más avanza la jornada, más nos acercamos a climas mucho más extremos para los jugadores, para los fanáticos, para los trabajadores de los estadios, para la gente en lo general. Lo que verdaderamente admiro es que los jugadores salgan ahí a pesar de la nieve, a pesar de los vientos, a pesar de las lluvias, a pesar del frío. Porque si un fanático está ahí para lanzar todo el aire de sus pulmones, ellos deben estar ahí para enterrar sus cascos en la nueve*, o esforzarse por saber lo que hay más allá de las 8 yardas que están cubiertas de una espesa neblina**.

Siendo el primer partido que se reubica desde 2010, hay que considerar si es que todos los estadios deberían seguir el formato del domo, y si es que la liga debe considerar el factor clima como algo de importancia para el juego. Yo, en este último punto diría que no porque el clima agrega una dificultad para cualquier equipo. No se trata de jugar en las mejores condiciones, si no que el mejor equipo se adapte a cualquier dificultad que se le presente; venga por parte del clima o del oponente, el mejor equipo le gana a todo lo que se opone a su victoria.

Además si ese fuera el caso, no tendría sentido hablar del estadio más frío de todos: Lambeau Field, mejor conocido  como la “Tundra Helada”. Tema que tocaremos la próxima semana.

REFERENCIAS:
* El año pasado, Philadelphia y Detroit jugaron un partido con condiciones ambientales de -12° centígrados y bajo 7 centímetros de nieve. Durante todo el primer cuarto, la nieve seguía cayendo de forma intensa, lo que dificultó el curso del juego para ambos equipos y los árbitros, pues las líneas del “emparrillado” desaparecían en cuestión de segundos.


** En 2011, Chicago jugó contra Philadelphia en el juego con la carga de neblina más espesa en la historia de la NFL, la densidad de la neblina era de unos 3 centímetros cúbicos de espesor y era imposible para los jugadores y los árbitros ver más allá de 8 yardas. Técnicamente, los aficionados no tuvieron posibilidad alguna de ver el juego.

        

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