Si un oso llora en el Lambeau, ¿Hay alguien para oírlo?
Detesto a los Osos de Chicago. Realmente los aborrezco. Son las Chivas de mi América (lo diría del otro modo, pero para cómo van las Chivas el chiste se cuenta solo), son los Guasones de mi Batman, son los Plankton de la fórmula secreta de mi Cangre Burguer, son los Majin Buu de mi Goku, son Robben de mi Mundial 2014. Tengo miles de referencias más para describir por qué los detesto tanto, pero en lo general se resume a una sola cosa: Tradición.
Desde 1919, los Empacadores de Green Bay y cualquier equipo que haya sido originado en Chicago (que al principio fueron los Osos, pero cambiaron varias veces de nombre a los Decatours, los Cardenales y otra vez los Osos) han establecido la rivalidad más famosa de toda la NFL, la más antigua y también la más emocionante. A lo largo de la historia de ambos equipos, estos se han enfrentado 190 veces entre ellos, siendo los Osos quienes más encuentros han ganado: 93 en total. En post-temporada, estos dos equipos se han enfrentado únicamente dos veces; la más reciente, en 2011 cuando los Empacadores ganaron el Súper Tazón.
Hablar de Osos-Empacadores es un tema muy similar al Chivas-América. Siempre hay cosas que contar, ya sea en cuestión de historia, de marcadores, de jugadores y jugadas, de tradición, de una cultura del deporte forjada en torno a dos escuadras… es hablar del clásico de clásico de clásicos. Precisamente, después de un preámbulo tan largo, vamos a hablar de, tal vez, el juego más lamentable que haya jugado cualquier equipo de Chicago en contra de los Empacadores.
Un juego dónde se anoten seis touchdowns es bastante raro. Tal vez puedan ser tanto defensivos* como ofensivos; pero que los haga sólo la ofensiva y EN LOS PRIMEROS DOS CUARTOS, es completamente ridículo. Bueno, pues no para Aaron Rodgers, mariscal de los Empacadores. La humillación no solo viene de cuánto anota, si no de que hubo un momento casi a la mitad del tercer cuarto en que lo sentaron en la banca para que ya no anotara más… de haberse quedado en el juego, muchos analistas deportivos creen que el marcador habría llegado sin problemas a más de los 70 puntos. Mucho hay que agradecerle también a la defensiva de Green Bay, que permitió que los Osos rompieran en cero hasta el Tercer Cuarto.
Y eso es todo lo que voy a decir sobre los Empacadores. Tengo que admitir que cuando estaba viendo el juego, hubo un momento en el tercer cuarto en el que empecé a sentir pena ajena. Al cabo del inicio del último cuarto dejé de ver el partido. No sé si por respeto, pero creo que era una emoción más parecida a la lástima. Ver como un equipo con tantas cosas por ganar y con tanta pelea por dar ante sus más grandes rivales se iba desmoronando lentamente. La emoción se me volvió un amargo sabor de boca. No importa cuánto los deteste, pero da vergüenza jugar contra un equipo así… un equipo que está vencido antes de ir al descanso. Tú como entrenador, ¿Qué palabras tienes para una escuadra que se mira con lágrimas en los ojos por lo patética que es su actuación? ¿Cómo motivas a un grupo de atletas que juegan por compromiso más que por demostrar que aún pueden sacar el resultado? ¿Con que cara le dices a los fanáticos cuál fue el error? Errores hay muchos, soluciones no tantas.
Desde hace más de 15 días, se había reportado que los jugadores de los Osos tenían problemas entre ellos. Para ser más claro, el receptor Brandon Marshall tuvo una fuerte discusión con su compañero y mariscal del equipo Jay Cutler. A pesar de que ambos son buenos amigos, en la cancha la historia es diferente: Marshall considera que a Cutler le falta liderazgo. En las exactas palabras de Marshall: “Jay no juega como se le paga…”. A cada jugador de la NFL se le pagan cifras exorbitantes con la condición de que hagan una sola cosa: su trabajo. Cosa que, según Marshall, Jay Cutler es incapaz. Tal vez no sea mal jugador, pero la actitud de Cutler hacia su equipo y sus compañeros dice muchas cosas. Difícilmente sonríe, y al terminar las series ofensivas se sienta en un lado de la banca completamente solo; cuando los coordinadores ofensivos se acercan a exponer el plan de juego, él simplemente voltea hacia otro lado. Y tal vez lo más importante de todo: en cuanto es interceptado o pierde el balón, deja de echarse el equipo al hombro.
¿Podemos culpar a la línea defensiva también? Sí. Desde la semana 5, hasta hoy (semana 11), la defensiva de los osos pasó de ser una de las más decentes (la novena) a ser la PEOR, no solo de la liga SI NO DE TODA LA HISTORIA DE LOS OSOS, habiendo permitido más de 55 puntos en dos partidos SEGUIDOS. Viendo los equipos contra los que se enfrentaron las dos últimas semanas (Patriotas y Empacadores) que tienen estadísticas de ofensiva bastante altas, es lógico pensar que la defensa iba a tener un día difícil… ¿pero más de 50 puntos en ambos partidos? No entiendo a qué se deba esta falta de compromiso defensivo, pero habiendo visto ambos partidos, puedo decir que los tackleos para detener los avances eran muy flojos. Lo hacían casi sin fuerza.
Echarle la culpa a un solo personaje es injusto, realmente creo que todo el equipo es un avión que poco a poco va cayendo en picada hasta la posibilidad de perder con equipos terribles como los Bucaneros de Tampa Bay. Es evidente que el entrenador en jefe Marc Trestman debe de hacer dos cosas: ser un entrenador en jefe que motive a sus jugadores, que tenga la mentalidad de ganar a pesar de lo difícil que pueda ser el oponente, y a pensar que cada uno es parte de una familia y una organización que tiene un compromiso con los fanáticos… y hacer varios cambios, tanto en staff, como en jugadores, antes de que consideren que su cabeza pueda rodar en otra fatídica edición del Lunes Negro*.
Defensivamente, pienso que el problema está en el staff. Ofensivamente, contando con talentos como Brandon Marshall, Matt Forte, Martellus Bennet, dejo a consideración la pregunta que plantearon en ESPN: Jay Cutler es parte el problema, ¿Pero es parte de la solución?
Yo creo que no…
-GLOSARIO-
Touchdown Defensivo: Ocurre cuando el balón es interceptado o queda suelto y es recuperado por la defensa, y se regresa hasta la zona de anotación. Es una de las formas en las que la defensa puede anotar puntos para su equipo
Lunes Negro: Es el día después del final de la semana 17. Entrenadores, jugadores y staff son despedidos de los equipos a los que pertenecen debido a su pobre desempeño durante la campaña. El año pasado, un total de 9 entrenadores en jefe fueron despedidos, siendo la cifra más alta en la historia de la NFL de entrenadores en ser removidos de su cargo.
Detesto a los Osos de Chicago. Realmente los aborrezco. Son las Chivas de mi América (lo diría del otro modo, pero para cómo van las Chivas el chiste se cuenta solo), son los Guasones de mi Batman, son los Plankton de la fórmula secreta de mi Cangre Burguer, son los Majin Buu de mi Goku, son Robben de mi Mundial 2014. Tengo miles de referencias más para describir por qué los detesto tanto, pero en lo general se resume a una sola cosa: Tradición.
Desde 1919, los Empacadores de Green Bay y cualquier equipo que haya sido originado en Chicago (que al principio fueron los Osos, pero cambiaron varias veces de nombre a los Decatours, los Cardenales y otra vez los Osos) han establecido la rivalidad más famosa de toda la NFL, la más antigua y también la más emocionante. A lo largo de la historia de ambos equipos, estos se han enfrentado 190 veces entre ellos, siendo los Osos quienes más encuentros han ganado: 93 en total. En post-temporada, estos dos equipos se han enfrentado únicamente dos veces; la más reciente, en 2011 cuando los Empacadores ganaron el Súper Tazón.
Hablar de Osos-Empacadores es un tema muy similar al Chivas-América. Siempre hay cosas que contar, ya sea en cuestión de historia, de marcadores, de jugadores y jugadas, de tradición, de una cultura del deporte forjada en torno a dos escuadras… es hablar del clásico de clásico de clásicos. Precisamente, después de un preámbulo tan largo, vamos a hablar de, tal vez, el juego más lamentable que haya jugado cualquier equipo de Chicago en contra de los Empacadores.
Un juego dónde se anoten seis touchdowns es bastante raro. Tal vez puedan ser tanto defensivos* como ofensivos; pero que los haga sólo la ofensiva y EN LOS PRIMEROS DOS CUARTOS, es completamente ridículo. Bueno, pues no para Aaron Rodgers, mariscal de los Empacadores. La humillación no solo viene de cuánto anota, si no de que hubo un momento casi a la mitad del tercer cuarto en que lo sentaron en la banca para que ya no anotara más… de haberse quedado en el juego, muchos analistas deportivos creen que el marcador habría llegado sin problemas a más de los 70 puntos. Mucho hay que agradecerle también a la defensiva de Green Bay, que permitió que los Osos rompieran en cero hasta el Tercer Cuarto.
Y eso es todo lo que voy a decir sobre los Empacadores. Tengo que admitir que cuando estaba viendo el juego, hubo un momento en el tercer cuarto en el que empecé a sentir pena ajena. Al cabo del inicio del último cuarto dejé de ver el partido. No sé si por respeto, pero creo que era una emoción más parecida a la lástima. Ver como un equipo con tantas cosas por ganar y con tanta pelea por dar ante sus más grandes rivales se iba desmoronando lentamente. La emoción se me volvió un amargo sabor de boca. No importa cuánto los deteste, pero da vergüenza jugar contra un equipo así… un equipo que está vencido antes de ir al descanso. Tú como entrenador, ¿Qué palabras tienes para una escuadra que se mira con lágrimas en los ojos por lo patética que es su actuación? ¿Cómo motivas a un grupo de atletas que juegan por compromiso más que por demostrar que aún pueden sacar el resultado? ¿Con que cara le dices a los fanáticos cuál fue el error? Errores hay muchos, soluciones no tantas.
Desde hace más de 15 días, se había reportado que los jugadores de los Osos tenían problemas entre ellos. Para ser más claro, el receptor Brandon Marshall tuvo una fuerte discusión con su compañero y mariscal del equipo Jay Cutler. A pesar de que ambos son buenos amigos, en la cancha la historia es diferente: Marshall considera que a Cutler le falta liderazgo. En las exactas palabras de Marshall: “Jay no juega como se le paga…”. A cada jugador de la NFL se le pagan cifras exorbitantes con la condición de que hagan una sola cosa: su trabajo. Cosa que, según Marshall, Jay Cutler es incapaz. Tal vez no sea mal jugador, pero la actitud de Cutler hacia su equipo y sus compañeros dice muchas cosas. Difícilmente sonríe, y al terminar las series ofensivas se sienta en un lado de la banca completamente solo; cuando los coordinadores ofensivos se acercan a exponer el plan de juego, él simplemente voltea hacia otro lado. Y tal vez lo más importante de todo: en cuanto es interceptado o pierde el balón, deja de echarse el equipo al hombro.
¿Podemos culpar a la línea defensiva también? Sí. Desde la semana 5, hasta hoy (semana 11), la defensiva de los osos pasó de ser una de las más decentes (la novena) a ser la PEOR, no solo de la liga SI NO DE TODA LA HISTORIA DE LOS OSOS, habiendo permitido más de 55 puntos en dos partidos SEGUIDOS. Viendo los equipos contra los que se enfrentaron las dos últimas semanas (Patriotas y Empacadores) que tienen estadísticas de ofensiva bastante altas, es lógico pensar que la defensa iba a tener un día difícil… ¿pero más de 50 puntos en ambos partidos? No entiendo a qué se deba esta falta de compromiso defensivo, pero habiendo visto ambos partidos, puedo decir que los tackleos para detener los avances eran muy flojos. Lo hacían casi sin fuerza.
Echarle la culpa a un solo personaje es injusto, realmente creo que todo el equipo es un avión que poco a poco va cayendo en picada hasta la posibilidad de perder con equipos terribles como los Bucaneros de Tampa Bay. Es evidente que el entrenador en jefe Marc Trestman debe de hacer dos cosas: ser un entrenador en jefe que motive a sus jugadores, que tenga la mentalidad de ganar a pesar de lo difícil que pueda ser el oponente, y a pensar que cada uno es parte de una familia y una organización que tiene un compromiso con los fanáticos… y hacer varios cambios, tanto en staff, como en jugadores, antes de que consideren que su cabeza pueda rodar en otra fatídica edición del Lunes Negro*.
Defensivamente, pienso que el problema está en el staff. Ofensivamente, contando con talentos como Brandon Marshall, Matt Forte, Martellus Bennet, dejo a consideración la pregunta que plantearon en ESPN: Jay Cutler es parte el problema, ¿Pero es parte de la solución?
Yo creo que no…
-GLOSARIO-
Touchdown Defensivo: Ocurre cuando el balón es interceptado o queda suelto y es recuperado por la defensa, y se regresa hasta la zona de anotación. Es una de las formas en las que la defensa puede anotar puntos para su equipo
Lunes Negro: Es el día después del final de la semana 17. Entrenadores, jugadores y staff son despedidos de los equipos a los que pertenecen debido a su pobre desempeño durante la campaña. El año pasado, un total de 9 entrenadores en jefe fueron despedidos, siendo la cifra más alta en la historia de la NFL de entrenadores en ser removidos de su cargo.
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